Hoy peatones, ciclistas y aves comparten Anyangcheon, pero fábricas y crecimiento urbano enviaron durante años aguas industriales y domésticas. Tratamiento y restauración permitieron el regreso de fauna, sin completar para siempre la recuperación.
El parque se vuelve río con lluvia intensa
Los caminos planos bajo el dique reciben crecidas. Barreras, marcas de nivel y altura de puentes demuestran que el ocio también es control de inundación. No entres con alerta o cierre aunque el agua parezca baja.
El arroyo cruza varias ciudades; lluvia y vertidos aguas arriba afectan abajo. Un tramo ajardinado no representa toda la cuenca. Respeta carriles y no alimentes fauna. No es milagro ambiental terminado, sino negociación continua entre industria, vivienda, ecología, movilidad y seguridad.