En un callejón de Jeongdong-gil aparece un edificio de ladrillo rojo de dos plantas. No se construyó para negociar, sino hacia 1899 como biblioteca imperial llamada Suokheon. Tras el gran incendio de Gyeongungung de 1904, Gojong instaló aquí su oficina y el lugar pasó al núcleo del palacio. Una biblioteca tranquila se convirtió en el punto donde convergió la presión internacional.
Por qué los coreanos hablan de un tratado «coaccionado»
En 1905, Japón presionó al Imperio de Corea para entregar su diplomacia. Gojong se negó a aprobarlo, pero con tropas japonesas controlando el palacio, cinco ministros, incluido Yi Wan-yong, consintieron y Japón declaró válido el acuerdo. Por eso se lo llama Eulsa Neukyak, «Tratado Coaccionado de Eulsa», y no un pacto neutral. Después, la diplomacia quedó bajo el Residente General japonés.
Tres hombres enviados a La Haya
Gojong intentó comunicar que el acuerdo había sido impuesto sin su consentimiento. En 1907 envió a Yi Sang-seol, Yi Jun y Yi Wi-jong a la Conferencia de Paz de La Haya. No pudieron entrar oficialmente, pero difundieron el caso coreano por la prensa. Japón utilizó la misión como pretexto para forzar la abdicación de Gojong.
Una distinción necesaria en la exposición
La muestra reúne documentos, protagonistas y la misión de La Haya. No hay que salir creyendo que Gojong firmó el tratado. El edificio pasó además por propietarios, usos, incendios y restauraciones. Más que una sala secreta intacta, es un museo que pregunta cómo recordar la pérdida de soberanía diplomática.