La estructura productiva del callejón, los dos horarios de los murales y la cuestión de los espacios reutilizados abordados en episodios anteriores convergen en un mismo eje: la hora del día.
Zona de producción de día, zona cultural de noche
De día, Mullae es una zona de producción donde se cortan y trasladan piezas. Los camiones van y vienen, y resuenan los sonidos del corte. De noche y los fines de semana, Mullae se convierte en una zona cultural y gastronómica a medida que llegan más visitantes atraídos por las salas de espectáculos y las cafeterías. El mismo callejón muestra un rostro completamente distinto según la hora.
El momento en que los tránsitos se superponen
En la frontera entre ambos horarios —al final de la tarde—, el tránsito de los trabajadores que regresan a casa se superpone brevemente con el de los visitantes que se dirigen a sus planes nocturnos. Observar este momento revela que este barrio no posee una única identidad, sino varios horarios superpuestos.