Pabellones y esculturas aparecen entre bosque, restaurantes y Samseongcheon, pero el parque no nació para el arte. Anyang Resort fue un gran destino donde visitantes de Seúl llegaban en tren a nadar y comer uvas.
La popularidad no protegió el valle: restaurantes, alojamiento, construcción desordenada y contaminación lo dañaron. El número de turistas no basta para medir éxito. En 2005 el primer Anyang Public Art Project, APAP, instaló obras coreanas e internacionales.
APAP es periódico y no garantiza que cada obra exterior permanezca. Conservación, traslado y retirada cambian la visita. No trepes ni toques sin permiso y consulta agua, senderos y visitas guiadas. El valor no es poner escultura sobre naturaleza, sino intentar devolver mediante arte público un lugar de ocio dañado por su explotación comercial.