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Buyeo-eup y Gyuam-myeon, zona del Baekmagang · 🏯

¿Por qué se construyó el palacio real en la llanura al pie de la fortaleza?

Episodio 1 · Cómo leer el yacimiento de Gwanbuk-ri y Busosanseong como una sola capital

La extensa llanura de Gwanbuk-ri y la fortaleza que la abraza desde el monte Buso muestran cómo la capital de Sabi repartió entre el terreno llano y la montaña las funciones del palacio y la defensa.

El lugar de la capital trasladada por el rey Seong

En 538, durante el reinado de Seong, Baekje trasladó su capital de Ungjin a Sabi. Los restos de Gwanbuk-ri y Busosanseong, junto con Jeongnimsa, las tumbas reales y Naseong, forman hoy el núcleo del sitio de Sabi inscrito como Patrimonio Mundial. La llanura de Gwanbuk-ri se interpreta como el centro donde se encontraban el palacio y las oficinas administrativas; la fortificación del monte Buso, inmediatamente al norte, servía para vigilar el río y la ciudad. Si se visitan como atracciones separadas, se pierde la lógica de esa disposición. Conviene mirar primero en Gwanbuk-ri la altura de la montaña y la dirección de la muralla, y subir después a Busosanseong: así se entiende físicamente que el espacio de gobierno en la llanura y el espacio defensivo en la montaña pertenecían a un mismo sistema urbano.

Cómo habla un palacio que ya no tiene edificios

En Gwanbuk-ri no queda en pie un palacio completo. Su organización se reconstruye a partir de grandes cimientos, caminos, desagües, estanques y estructuras de madera descubiertos por la arqueología. En vez de atravesar el césped pensando que “no hay nada”, es mejor comparar el plano de los paneles con las marcas que aparecen sobre el terreno. El paisaje acondicionado que vemos hoy, los restos excavados y la reconstrucción propuesta por los investigadores no poseen el mismo grado de certeza. No se debe confundir el césped actual con un edificio de Baekje ni presentar como definitiva una delimitación del recinto palaciego que aún se discute. Precisamente esa diferencia entre prueba, interpretación y presentación moderna permite leer el yacimiento con mayor cuidado.

Busosanseong no fue solamente un refugio

La fortaleza es famosa por las historias de la caída de Baekje, pero también cumplió funciones importantes mientras la capital estaba viva. En su interior se han identificado edificios, espacios vinculados con almacenes, murallas y puertas, además de huellas superpuestas de distintas épocas. Sería erróneo imaginar que todo el muro visible se terminó en un único momento del siglo VI con los mismos materiales. Después de Baekje, la fortaleza continuó siendo reparada y utilizada. La subida desde Gwanbuk-ri ayuda a comprender cómo el palacio aprovechaba el relieve de su retaguardia. Sin embargo, hay pendientes y el suelo puede estar resbaladizo después de la lluvia, por lo que el trayecto debe ajustarse a la condición física y al tiempo disponible.

Una capital que no dio la espalda al río

El Baekmagang, que rodea el norte del monte Buso, fue barrera y vía de transporte a la vez. Desde los miradores se ven Gyuam-myeon, la otra orilla y la dirección de los antiguos embarcaderos. Esto permite pensar que el palacio no evitaba el agua: se ubicó donde podía controlar la circulación y el abastecimiento. Los diques, puentes y barrios actuales, desde luego, no reproducen el paisaje del siglo VI. Al caminar de Gwanbuk-ri a Busosanseong y terminar mirando hacia Gyuam, Sabi deja de parecer un conjunto de ruinas encerrado dentro de una muralla. Aparece como una capital que conectaba caminos, campos productivos y ambas orillas. Antes de ir, se deben consultar en la información oficial del condado los tramos abiertos y los horarios de visita guiada.