En la primavera de 1805, Jeong Yak-yong, que residía en la cabaña de Dasan, visitó el templo Baengnyeonsa en lo que iba a ser un simple paseo. Allí conoció al maestro zen Hyejang, quien entonces era el abad de Baengnyeonsa. Jeong Yak-yong, nacido en 1762, y Hyejang, nacido en 1772, tenían diez años de diferencia, pero a partir de este encuentro comenzó entre ellos un profundo intercambio que trascendió las fronteras del estatus social y la religión.
Lo interesante de la relación entre ambos es que no fue una enseñanza en una sola dirección, sino un intercambio mutuo. Jeong Yak-yong, el mayor erudito práctico (silhak) de Joseon a pesar de estar en el exilio, enseñó a Hyejang los clásicos confucianos, mientras que Hyejang —que había llegado a ser Gangbaek (el maestro de mayor rango a cargo de las conferencias doctrinales) del templo Daeheungsa, con una erudición considerable— le enseñó a Jeong Yak-yong el arte del té. El sendero de montaña de unos 800 metros que conecta Baengnyeonsa con la cabaña de Dasan, al que más tarde se sumaría también el maestro zen Chowui, se convirtió así en el escenario de un intercambio intelectual que cruzaba las fronteras entre confucianismo y budismo. Hoy, quien recorre este sendero puede reconstruir la relación de dos hombres que, separados por los muros de su época —religión y estatus social—, nunca dudaron en aprender el uno del otro.