Empresas digitales e inversores se concentraron a finales de los noventa y crearon “Teheran Valley”. A diferencia del garaje de Silicon Valley, fundadores afrontaron depósitos, renta, contratación y presión financiera. Innovar dependía del inmueble y capital.
Muchas empresas desaparecieron tras pocos éxitos
Burbuja y caída trajeron fusiones, cierres y mudanzas. El relato de fundadores oculta a empleados, inversores y proveedores que pagaron el fracaso.
Coworking comparte acceso e inestabilidad
Contrato corto y servicios reducen inicio, pero subida, fin de contrato y dependencia de red amenazan continuidad. Un salón bonito no prueba innovación.
El clúster se movió sin desaparecer
Pangyo y Guro–Gasan crecieron; inversión, legal y ventas permanecieron. Evita decir que murió o que toda startup sigue en Gangnam.