Un woldae es una plataforma amplia y elevada ante un edificio o una puerta palaciega importante. El de Gwanghwamun conectaba las procesiones del rey y los rituales entre el interior y el exterior del palacio; por su centro discurría el eodo, reservado al monarca. En vez de simplificarlo como una plaza democrática donde rey y pueblo se encontraban libremente, conviene entenderlo como escenario de ceremonias y peticiones dentro de un orden social estricto.
El woldae no desapareció en un único momento
Fue reacondicionado durante la reconstrucción de Gyeongbokgung en época del rey Gojong y después se alteró a medida que cambiaba el uso de la calle. En la década de 1920, al duplicarse las vías de tranvía hacia Tongui-dong y Anguk-dong, la plataforma y sus balaustradas de piedra fueron dañadas o retiradas, y solo quedaron huellas bajo la carretera.
La excavación localizó cimientos y piedras reutilizadas
Las investigaciones para reconstruirlo confirmaron su escala, las escaleras y vestigios del eodo. Algunas piedras trasladadas a otros lugares se examinaron por su forma y marcas de labra y volvieron a utilizarse. Las partes desaparecidas, sin embargo, se completaron con material nuevo a partir de documentos y comparaciones.
Reconstruir recupera historia, pero también expresa una decisión presente
El nuevo woldae cambió notablemente la perspectiva de acceso a Gwanghwamun y el espacio peatonal; también se reajustó la posición de los haechi. Continúa el debate sobre la circulación y la creación de un espacio simbólico nacional. Además del resultado, hay que preguntar qué época se tomó como referencia, qué se conservó y qué fue creado de nuevo.