En la colina de Haebangchon y Huam conviven la comida coreana y platos de muchos países.
Lo que borra la palabra «exótico»
Esta diversidad se consume fácilmente bajo la única palabra «exótico», pero la pregunta más precisa es quién llegó a este barrio y qué cocinó.
El sabor que trajeron los migrantes
Los migrantes que se asentaron en esta colina trajeron consigo su propia comida, y esta se ha convertido en el sabor actual del barrio. Detrás de cada plato está la historia del desplazamiento y el asentamiento de la persona que lo preparó.