Quienes visitan Mullae por primera vez suelen preguntarse cómo logran circular los camiones por callejones tan estrechos. La respuesta está en la forma particular de producir de este barrio.
No una gran fábrica, sino muchos terrenos pequeños
En Mullae, la producción no está a cargo de una gran fábrica que abarque todos los procesos, sino de numerosos talleres distribuidos en terrenos pequeños, cada uno responsable de una fase distinta, como el corte, la soldadura o la pintura Estimación. Los terrenos pequeños implican edificios pequeños, y los caminos entre ellos se estrechan en consecuencia.
Camiones y montacargas que conectan el proceso
Quienes realmente ocupan estos estrechos caminos no son los visitantes, sino los camiones y montacargas que transportan productos semielaborados. El metal cortado en un taller pasa a otro para ser soldado y después se termina en otro lugar. Como el propio callejón es la ruta de este movimiento, los peatones deben caminar respetando este tránsito de trabajo.