Mullae alberga dos tipos de creadores: técnicos que llevan décadas trabajando el metal y creadores que llegaron a este callejón hace unos años.
Las mismas manos, distinta formación
Los técnicos metalúrgicos aprendieron su oficio mediante una formación práctica al estilo de los aprendices y el trabajo repetido, y su producción se utiliza como piezas o estructuras para las empresas que la encargaron. Los creadores aprendieron mediante la formación artística o la experimentación independiente, y su producción circula a través de exposiciones o ventas. Ambos hacen cosas con las manos, pero la gramática de los dos tipos de trabajo es distinta.
No agruparlos bajo la idea de «artesanía»
Describir a ambos bajo el mismo «espíritu artesano» suena agradable, pero es inexacto. El trabajo de un técnico cumple el propósito práctico de producir piezas industriales, mientras que la obra de un creador cumple el propósito diferente de expresarse. Respetar y distinguir ambos propósitos es la manera de interpretar correctamente este callejón.