Durante las décadas de 1950 y 1960, Myeongdong era conocido como el lugar donde primero podían encontrarse ropa, peinados, zapatos y accesorios occidentales. Antes de que las prendas industriales fueran comunes, modistas y sastres medían cada cuerpo y confeccionaban a medida. Peluquerías, estudios fotográficos y zapaterías cercanas completaban conjuntamente la nueva imagen de una persona urbana.
La moda nació del trabajo especializado, no solo de los escaparates
Una prenda exigía medidas, patrones, corte, costura y pruebas. Detrás de diseñadores y boutiques famosos trabajaban costureras, aprendices, vendedores y repartidores. Recordar Myeongdong solo como calle de estrellas y desfiles elimina la historia de las manos que convertían las tendencias en objetos reales.
La ropa industrial, los grandes almacenes y Gangnam dispersaron el comercio
Con la expansión de prendas producidas en masa, grandes almacenes y centros especializados, cambió la economía basada en la confección a medida. Desde la década de 1970, nuevos centros de negocios y consumo como Gangnam y Yeouido atrajeron empresas, instituciones financieras y parte del gasto de lujo. Myeongdong no decayó y renació una sola vez: industrias y clientes distintos experimentaron varios ciclos.
Los visitantes extranjeros volvieron a transformar la mercancía
Desde la década de 2000 proliferaron tiendas de cosméticos, marcas de moda, casas de cambio y servicios multilingües. La caída del turismo durante la pandemia dejó muchos locales vacíos; la recuperación de los viajes internacionales produjo otro reajuste. En vez de afirmar que «el antiguo Myeongdong ha vuelto», observa para qué países y consumidores se está reorganizando.