Después de que la inscripción Ramsar de la bahía de Suncheon le diera fama nacional, surgió un problema irónico: a medida que el número de visitantes se disparaba para ver el humedal, el propio volumen de tráfico peatonal se convirtió en una amenaza creciente para el ecosistema que estaba destinado a apreciar. Para resolver esto, la ciudad de Suncheon decidió construir un jardín artificial a gran escala entre el centro de la ciudad y el humedal mismo. Ese espacio, creado para la Exposición Internacional de Jardines de 2013, es lo que ahora se conoce como el Jardín Nacional de la Bahía de Suncheon.
En otras palabras, el jardín fue diseñado desde el principio para redirigir a los turistas lejos del humedal y hacia el jardín en su lugar, reduciendo la presión directa que los visitantes ejercían sobre el frágil ecosistema. La estrategia se considera generalmente un éxito, y en 2015 el sitio fue designado oficialmente como el primer Jardín Nacional de Corea. Con secciones que recrean jardines de todo el mundo y atracciones como el Skycube (un tranvía sin conductor), desde entonces se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de Suncheon por derecho propio. Al construir otro espacio artificial más específicamente para proteger la naturaleza, este jardín forma una especie de imagen especular del humedal de la bahía de Suncheon, persiguiendo el mismo objetivo por el método opuesto.