El 24 de febrero de 1916, se promulgó la Ordenanza No. 7 del Gobierno General Japonés de Corea, estableciendo el "Hospital de Caridad Provincial de Sorokdo" en la isla de Sorokdo. Yamane Masatsugu, entonces asesor sanitario del Gobierno General, había recomendado que "los pacientes de lepra de Corea también debían ser aislados y confinados", y el gobernador general Terauchi Masatake aceptó esta recomendación, lo que llevó a que se seleccionara Sorokdo como el lugar para un sanatorio de la enfermedad de Hansen. A partir de entonces, personas con esta enfermedad de todo el país fueron traídas por la fuerza a esta isla y confinadas allí, independientemente de sus propios deseos.
Quienes fueron confinados aquí no eran simplemente pacientes recibiendo tratamiento. Fueron movilizados para trabajos forzados, y, sin base legal alguna, los hombres fueron obligados a someterse a vasectomías mientras que las mujeres fueron obligadas a someterse a abortos. Esta política, que arrebataba por la fuerza el mismísimo derecho a tener hijos en la siguiente generación, fue una violación sistemática de los derechos humanos oculta tras el pretexto del control de enfermedades. Lo que sucedió en esta isla marca el punto de partida de una historia que continuaría en Sorokdo durante más de un siglo después, y es el punto que debe registrarse primero.